El ESG en España atraviesa un momento de transición. Tras varios años marcados por el desarrollo de normas europeas de sostenibilidad, la actualidad está dominada por la implantación práctica de estas exigencias en las empresas y por un ajuste regulatorio que busca equilibrar sostenibilidad y competitividad en el entorno empresarial.
La aplicación de la Directiva de Reporte de Sostenibilidad Corporativa (CSRD) obliga a grandes empresas a publicar información detallada sobre su desempeño ambiental, social y de gobernanza utilizando los estándares europeos ESRS. Durante 2025 y 2026 muchas compañías españolas están adaptando sus sistemas internos para poder recopilar datos, establecer controles de información y someter los informes de sostenibilidad a verificación externa, reforzando su estrategia ESG.
Al mismo tiempo, la Comisión Europea está revisando parte del marco regulatorio con el objetivo de simplificar las obligaciones ESG, reduciendo la carga administrativa. Este proceso refleja una nueva fase del ESG: menos expansión normativa y más implementación efectiva en las empresas.
Desplazamiento del foco ESG hacia la cadena de suministro
En el plano empresarial, el cambio más visible se está produciendo en la gestión de la cadena de suministro. Las compañías empiezan a exigir información ESG a sus proveedores, especialmente en relación con emisiones de carbono, cumplimiento normativo y prácticas laborales. Este fenómeno está estrechamente ligado al creciente protagonismo de las emisiones indirectas o Scope 3, las cuales llegan a representar entre el 70%-90% de emisiones de una organización.
El control de la cadena de suministro se perfila como elemento clave para los próximos años en la estrategia ESG empresarial. Los datos desvelan que más del 90% de las grandes empresas ya publican información sobre sostenibilidad, pero también que más del 80% de las pymes con las que trabajan aún no conocen su huella de carbono.
ESG y financiación sostenible en España
Otro aspecto relevante es la creciente relación entre sostenibilidad y financiación. Bancos e inversores han incorporado criterios ESG en sus procesos de análisis de riesgo, lo que convierte la transparencia y la gestión de la sostenibilidad en un factor cada vez más determinante para acceder a financiación.
Así pues, siguiendo las directrices determinadas por el BCE y la EBA, han surgido nuevos instrumentos financieros como los préstamos vinculados a sostenibilidad, el mercado de bonos verdes y otras formas de financiación sostenible, lo que facilita el acceso a capital para proyectos alineados con la transición energética.
En España, los principales bancos han asumido compromisos muy relevantes en este ámbito, teniendo previsto movilizar en el periodo 2025-2030 más de 600.000 millones de euros dirigidos a fomentar el impulso de la transición hacia una economía más sostenible.