Cerca del 60 %
Del mercado mundial de fundición de semiconductores.
La geopolítica se convierte en una prioridad estratégica para Compras y Supply Chain.
¿Qué tienen en común un coche, un móvil o un hospital? Todos dependen de un pequeño chip que puede determinar el futuro de la economía mundial.
Las tensiones geopolíticas en torno a Taiwán han convertido a los semiconductores en un recurso estratégico y han puesto a prueba la resiliencia de las cadenas de suministro globales.
Durante las últimas décadas, las cadenas de suministro se diseñaron bajo un principio relativamente sencillo: producir donde los costes fueran menores y distribuir allí donde existiera demanda.
Sin embargo, los acontecimientos recientes —la pandemia, la guerra en Ucrania, la crisis del mar Rojo y el aumento de las tensiones entre China y Taiwán— han demostrado que la eficiencia ya no es el único criterio que determina la competitividad de una organización.
En este nuevo contexto, la geopolítica ha pasado a ocupar un lugar prioritario en la agenda de los directores de compras, Operaciones y Supply Chain.
Entre todos los focos de incertidumbre, Taiwán destaca como uno de los más relevantes por su papel en la fabricación de semiconductores, un componente esencial para prácticamente todos los sectores industriales.
Desde la automoción hasta la sanidad, pasando por las telecomunicaciones, la defensa, la logística o la inteligencia artificial, la dependencia mundial de los chips convierte cualquier alteración en el estrecho de Taiwán en un riesgo con potencial para afectar a miles de empresas y millones de consumidores.
Aunque su territorio representa menos del 0,03 % de la superficie terrestre, Taiwán ocupa una posición determinante dentro de la economía digital.
La isla concentra buena parte de la fabricación mundial de semiconductores avanzados gracias al liderazgo de compañías como TSMC (Taiwan Semiconductor Manufacturing Company), considerada la mayor fundición independiente de chips del mundo.
Del mercado mundial de fundición de semiconductores.
De los chips más avanzados, utilizados en inteligencia artificial, centros de datos, supercomputación, automoción y dispositivos móviles.
En otras palabras, la economía digital depende, en gran medida, de la estabilidad productiva de Taiwán.
La fabricación de un semiconductor constituye uno de los procesos industriales más sofisticados del mundo.
Antes de llegar al consumidor, un chip puede recorrer decenas de países.
Diseño del circuito integrado.
Fabricación de obleas.
Procesos litográficos.
Encapsulado.
Pruebas de calidad.
Distribución internacional.
Integración en el producto final.
Cada una de estas etapas depende de cientos de proveedores altamente especializados. Una interrupción en cualquiera de estos eslabones puede afectar a industrias completas.
Las tensiones diplomáticas entre China y Taiwán han aumentado durante los últimos años.
Aunque el comercio continúa desarrollándose con normalidad, la incertidumbre geopolítica obliga a las empresas a incorporar nuevos escenarios dentro de sus planes de continuidad de negocio.
La gestión del riesgo geopolítico ya no es una cuestión exclusiva de gobiernos y organismos internacionales. Hoy constituye una prioridad estratégica para las organizaciones que buscan garantizar la continuidad de su negocio.